El hogar ha desaparecido; la casa fue paraíso, pero también infierno. Aunque la guerra intentó destruirlo todo a su paso, la familia intenta volver. Entre anhelos y pesadillas crean un nuevo territorio, un refugio donde se reencuentran con sus amigos y su comunidad. Allí logran volver a la casa grande, el parque de diversiones de la infancia, ahora habitado por seres fantásticos y espectros, en donde buscan conjurar un abrazo.
El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar
Sinopsis

Reseña
Esta película es la representación de una intimidad atravesada por la violencia, en la que el recuerdo se rescata a partir de elucubraciones y remembranzas acompañadas por fotografías antiguas y barridas que hacen de cauce para un río que estará presente hasta el final, como dolorosa metáfora sobre el olvido, la muerte y el duelo por quien desaparece. Lo íntimo representado pretende encontrar las claridades que la confusión onírica deja a razón de la herida y del trauma del pasado. Las luces siempre aparecen difuminadas, como si intentaran en vano iluminar esos espacios que el recuerdo no puede discernir. La memoria es aquí una imagen borrosa, casi invisible. La mayoría de sus partes habrán de ser imaginadas, soñadas, olvidadas. «¿A dónde van las personas con las que sueño todas las noches? O, más bien, ¿de dónde vienen?», se pregunta Deimer Quintero, la voz del director que nos acompaña durante todo el documental en tres temporalidades: niñez, adultez y vejez. La voz del niño enuncia desde la inocencia, como testigo y víctima de su contexto; en sus palabras el juego es siempre un lugar seguro. El adulto narra, se enfrenta a sus miedos y traumas, se cuestiona constantemente. El anciano es solemne; su palabra deja ver la nostalgia por el retorno, la pérdida y el abandono, una resignación inconclusa.
Este documental nos demuestra que todavía queda muchísimo por decir sobre la violencia cuando hay una conciencia comprometida con el dispositivo y el lenguaje cinematográfico. Las sutiles metáforas para enunciar la masacre y el dolor resultan en un relato profundamente conmovedor y sensible, en el que se puede encontrar un espacio noble y sanador para quienes hemos sufrido la historia de Colombia.
Por Joseph Acosta Nasner
Deimer Quintero Vertel
- Colombia
- 2026
- 92 min
- Producción: Carolina Mejía Salazar, unSolnegro, Deimer Quintero Vertel
- Fotografía: Deimer Quintero Vertel
- Sonido: Abel Villa Romero, Santiago Gallego Escudero, Deimer Quintero Vertel, unSolnegro
- Montaje: unSolnegro, Deimer Quintero Vertel, Juan Cañola, Carolina Mejía Salazar
Trailer
Funciones
- 28 de octubre / 19:00 HSala 2 - Sala 3 - Sala Capital, Cinemateca de Bogotá
Estreno en Bogotá
Funciones en simultáneo
Conversatorio en la Sala Capital
Entrada libre hasta agotar aforo

Deimer Quintero Vertel
(San Pelayo, Córdoba, Colombia, 1993). Cineasta y director de sonido. Magíster en Cine Documental. Esta película es su ópera prima, que resultó ganadora del Premio Nacional de Memoria, se estrenó en el FICCI 65 y ganó cuatro premios, entre los que destacan Mejor Largometraje y Premio del Público. Actualmente está produciendo su segundo largometraje, «El mundo imaginado». Ha sido coproductor, diseñador sonoro y sonidista en más de cuarenta películas. Codirige el laboratorio cinematográfico Archipiélago Sonoro y ha sido asesor de proyectos para el FDC en Colombia, así como jurado en el Festival Lima Alterna y la MIDBO. Su ejercicio de creación explora los vínculos entre la política de la memoria, el hogar y la metafísica de los afectos.




