Sinopsis

La puesta de sol trae la oscuridad y transforma el campo en un terreno sombrío. La falta de luz anuncia el sonido de pasos que se sumergen en el campo, dispuestos a caminar sin pausa hacia un lugar desconocido. «Oscurana» evoca a aquellos migrantes centroamericanos que decidieron abandonar sus lugares caminando a través del paisaje a pesar del peligro.

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Afiche de Oscurana

Reseña

No hay paraíso sin serpiente.

«Oscurana» nos va llevando, a través del movimiento de la cámara, por un viaje amenazante que se transforma con los diferentes momentos del día y las variaciones del tiempo, mientras experimentamos la historia desde una perspectiva vicaria.

Mantiene una polaridad perfectamente balanceada. Una mutación. Por un lado, la oscuridad, tan asociada al temor y a lo oculto, se convierte en seguridad; por el otro, la noche, el no ser visto, funciona como una forma de contención y protección, como un espacio seguro en medio del miedo. Incluso el silencio adquiere ese mismo sentido: callar, no hacerse visible, parece ser la manera más segura de atravesar este viaje. La paradoja está en que, en realidad, el silencio y la imperceptibilidad no son protección. La vulnerabilidad quiere ser vista, reconocida y tenida en cuenta. No por mera comprensión o gusto, sino por necesidad, por supervivencia.

Sin embargo, en un viaje obligado lo más seguro puede ser precisamente desaparecer. Permanecer en la penumbra, aunque se quiera pedir ayuda a gritos. Un auxilio intransferible, único, que depende de la capacidad que se tiene para moverse rápidamente en medio del riesgo.

La economía de sus recursos nos lleva de la mano de manera contenida, explorando la incertidumbre de un traslado obligado: un movimiento que busca asilo, refugio y respaldo.

Una contradicción atraviesa la película: la belleza de un territorio no es suficiente para quedarse en él. Solo importa sobrevivir y hacer lo necesario para lograrlo.

Quizás sea precisamente esa tensión la que hace que valga la pena detenerse a verla.

Por Laura Valentina Cuevas Santamaría

Violeta Mora

  • Honduras, Portugal, Hungría, Bélgica
  • 2025
  • 21 min
  • Producción: Violeta Mora
  • Fotografía: Violeta Mora
  • Sonido: Violeta Mora, Tiago Raposinho
  • Montaje: Violeta Mora

Trailer

Funciones

  • 29 de octubre / 17:30 HCentro de Memoria, Paz y Reconciliación

Duración total programa: 96'

Violeta Mora

Violeta Mora

Centroamericana tejedora de hilos, imágenes y sonidos.
Su trabajo ha sido proyectado en festivales como Visions du Reél, Camden IFF, FICUNAM, Sheffield DocFest, Dok Leipzig, FIC Valdivia, CRFIC, entre otros; y en museos y espacios culturales como el MAC Panamá, la red de Centros Culturales de España en Latinoamérica, el Museo para la Identidad Nacional y Mujeres en las Artes en Honduras y otros espacios de Centroamérica y el Caribe, Colombia, México, Argentina, Uruguay, Brasil, Estados Unidos, España, Inglaterra y el Sudeste Asiático.

Es graduada en la especialidad de Dirección de Documental por la Escuela Internacional de Cine y TV – EICTV en Cuba, por la Maestría DocNomads entre Portugal, Hungría y Bélgica y licenciada en Comunicación por la Universidad Tecnológica Centroamericana en Honduras. En 2022 participó como becaria de desarrollo profesional en el 67th Flaherty Film Seminar: Continents of Drifting Clouds, y en 2020 fue parte del Programa Intensivo en Preservación Audiovisual de la Sociedad por el Patrimonio Audiovisual.

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