Programadores: Estefanía De Cara y Julio César Gonzales Oviedo
Gestos para reparar y restituir memorias otras
¿Qué pasa cuando las imágenes despiertan una pulsión documental por verdad, justicia y dignidad? ¿Cómo puede el cine contribuir a reparar aquello que la violencia fracturó? ¿Qué significa restituir una memoria cuando los daños persisten, los cuerpos siguen desaparecidos, los archivos permanecen dispersos y muchas historias continúan siendo negadas? ¿Cómo imaginar futuros posibles si se persiguen las ideas, los sueños y horizontes utópicos?
Las películas reunidas en esta muestra parten de una certeza compartida: que la reparación no constituye un acto único ni un punto de llegada, sino un proceso siempre inacabado e intermitente, tejido a través de múltiples gestos de búsqueda, escucha, acompañamiento, devolución y creación colectiva para abrazar lo común.
Ante las limitaciones de las respuestas institucionales o judiciales, la impunidad y el negacionismo histórico y el de nuestros tiempos, el documental abre un espacio donde las comunidades en su diversidad pueden volver a narrar sus experiencias, disputar las versiones oficiales y reconstruir vínculos con sus territorios, sus muertos, sus imágenes y sus archivos.
A lo largo de siete programas, la muestra recorre diversas formas de reparación y restitución que atraviesan América Latina y otros territorios marcados por guerras, desplazamientos, racismo, colonialismo y violencias estructurales que persisten. Desde las búsquedas de verdad impulsadas por las propias comunidades hasta los procesos de memoria familiar, desde las experiencias de la diáspora y las violencias basadas en género hasta la recuperación y reactivación de archivos audiovisuales, cada película propone una manera distinta de preguntarse cómo seguir habitando el presente sin renunciar a la memoria como impulso para resistir y re(existir).
Más que registrar acontecimientos pasados, estas obras ponen en movimiento relaciones y vínculos, intentan restituir la palabra a quienes fueron silenciados, devuelven imágenes a los contextos de los que fueron separadas, acompañan procesos colectivos de duelo y resistencia, y reabren archivos para que dialoguen con las urgencias del presente. En ellas, el cine no aparece únicamente como un dispositivo de representación, sino como una práctica de encuentro capaz de producir nuevas formas de escucha, de reconocimiento y de imaginación política.
Hablar de restitución implica reconocer que algo fue arrebatado: una vida, un territorio, una lengua, una imagen, un nombre o el derecho mismo a construir la propia memoria. Reparar, en cambio, no supone borrar las heridas ni restablecer un orden perdido, sino generar condiciones para que esas memorias puedan volver a circular, ser compartidas y producir nuevos sentidos colectivos.
En ese horizonte, esta muestra entiende el documental como una práctica de cuidado y de corresponsabilidad con el pasado, pero también con los tiempos por venir. Las películas aquí reunidas no ofrecen respuestas definitivas ni clausuran los conflictos que las originan. Por el contrario, nos invitan a permanecer junto a esas memorias, a escuchar lo que todavía tienen por decir y a reconocer que toda reparación comienza cuando las historias pueden volver a ser contadas por quienes las vivieron, para amplificar voces, miradas y subjetividades políticas desde la dignidad.
















