En La Jagua, un pequeño pueblo ribereño del Huila, la llegada de los hombres que vienen a abrir la tierra para construir una represa hidroeléctrica altera el delicado pulso del territorio. Nidia (55), una mujer campesina y maestra artesana del fique, espera con silenciosa tristeza la partida de su único hijo, quien se marcha en busca de un futuro «mejor». A medida que la ansiedad y el insomnio se instalan en su vida, una extraña sensación comienza a crecer en su interior: una presencia inquietante que no logra nombrar.
Mientras la tierra es abierta y herida, Nidia se debate entre expulsar o abrazar aquello que la rodea, aquello que se filtra en su cuerpo. Entre el barro, el viento, las lágrimas y las alucinantes e intoxicantes flores del borrachero, avanza hacia una revelación: una que contiene el antídoto para su dolor y el último aliento necesario para que la montaña dé a luz.






