Un retrato de la vida en transformación en el campo: se nace, crece y muere. Es una invitación a percibir la existencia con mayor calma, prestando atención a aquellos pequeños detalles y micro-mundos que suelen pasar desapercibidos en nuestra cotidianidad, en donde se mezcla la vida de las plantas y los animales en su constante transcurso de crecimiento y muerte. Esta contemplación de la vida rural se captura a través de planos fijos y visualmente serenos, que contrastan con un vasto y dinámico movimiento de sonido, creando una experiencia sensorial inmersiva y profundamente reflexiva. Nos invita a recordar lo insignificantes que somos en este ciclo eterno, donde finalmente todos nos convertimos en polvo.
La forma y la raíz
Sinopsis

Reseña
Es ameno observar la vida cuando todavía es de día, pero es fácil angustiarse cuando cae la noche. «La forma y la raíz» propone un ejercicio sublime de contemplación de la naturaleza. En este cortometraje los animales ocupan el centro de atención y, sin necesidad de explicaciones, sus comportamientos dejan entrever un ciclo que se transforma con el paso de las horas: el de la vida y la muerte.
Durante el día todo parece estar en movimiento: animales que corretean, madres junto a sus crías, hojas que se mueven con el viento y una luz cálida que llena de vigor todo lo que toca. Hay algo alegre y apacible en estas imágenes, como si la vida se desplegara a través de la pantalla sin mayores sobresaltos. Luego, de forma natural e ineludible, llega la noche, y con ella cambia el panorama; la oscuridad cae y aparece la muerte, convirtiendo el jubiloso campo en un lugar abrumador y desolado, habitado únicamente por restos y cadáveres.
La fotografía y el sonido construyen de forma impecable este tránsito, complementándose con precisión para sostener esa atmósfera dual entre el día y la noche, entre la vida y la muerte, y permitiendo que el espectador establezca conexiones profundas con temas como el duelo y la transformación. Finalmente, el cortometraje construye una meditación poética y serena sobre la finitud, recordándonos que en los ritmos más básicos de la naturaleza se esconde el reflejo de nuestra propia condición efímera.
Por Nel Angélica Wanderlinder
Nathalia Quimbay Cadena y Valeria Moraima Berríos
- Colombia, Cuba
- 2025
- 14 min
- Producción: Nathalia Quimbay Cadena
- Fotografía: Valeria Moraima Berríos
- Sonido: Nathalia Quimbay Cadena
- Montaje: Nathalia Quimbay Cadena
Trailer
Funciones
- 1 de noviembre / 14:30 HSala Capital, Cinemateca de Bogotá
Duración total: 91'

Nathalia Quimbay Cadena y Valeria Moraima Berríos
Nathalia Quimbay Cadena. Nacida en Bogotá, Colombia. Maestra en Música con énfasis en Ingeniería de Sonido por la Pontificia Universidad Javeriana y egresada del curso regular de la Cátedra de Sonido de la EICTV (Cuba). Violinista desde los 5 años, ha sido integrante de diversas orquestas sinfónicas de su país. Fue seleccionada dentro de los Talents Guadalajara 2026 en la categoría de Sound Studio. Su trabajo como diseñadora de sonido y mezcladora ha sido exhibido en festivales de la talla de Berlín, IDFA, Sundance y FICCI, entre muchos otros. Es cofundadora de La Cuarta Isla, una productora de sonido multinacional integrada exclusivamente por mujeres.
Valeria Moraima Berríos. Nacida en San Juan, Puerto Rico, fotógrafa y cineasta, graduada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras - Bachiller en Artes con concentración en Economía, Filosofía e Historia y de la cátedra de Fotografía en la EICTV de San Antonio de los Baños. Desde 2016 se dedica a la fotografía fija; sus trabajos han sido exhibidos en Les Ateliers Blancarde, Marseille - A Sense of Place, curaduría de Harry Gruyaert (2023). Más recientemente se destacó como directora de fotografía del cortometraje «MataPlantas», dirigido por María del Mar Rosario.







