Con una narrativa e imágenes fragmentarias, Luciana Decker filma retazos de la cultura y el arte latinoamericanos que hoy pertenecen a exhibiciones y colecciones de otras geografías. En «Trizas», la directora boliviana se aproxima a la extranjería de estos fragmentos a través de su propio viaje, evocando con naturalidad y sutileza inquietudes que remueven memorias del pasado y presente de la región, trazadas entre el despojo, la apropiación y el extractivismo.
La cámara registra imágenes difusas de obras de arte y piezas arqueológicas de América Latina albergadas en Londres: la colección de arte boliviano del Museo Británico, la joyería del Museo Victoria and Albert (V&A) y una colección privada. La contemplación de estos objetos dialoga con la correspondencia de un médico que viajó a Bolivia en la década de 1930, suscitando en el espectador una reflexión en torno a las piezas, las personas, los espacios físicos, los lugares de enunciación, la distancia y la memoria.
A través de este ejercicio de observación potente se construye un sutil gesto político sobre aquellos elementos que la distancia vuelve ajenos, pero que el arraigo reclama. Estos objetos presentan una desconexión con quienes los retienen: «No son funcionales, pero te dan alegría» —menciona una coleccionista—, mientras que en Latinoamérica la desconexión con ellos corresponde a la pérdida. Descubrimos que nuestra memoria ha sido fragmentada y repartida, y que debemos reconstruirla para poder recordarla. Las trizas de nuestra cultura, una vez arrebatadas, son ahora exhibidas y coleccionadas. La película nos enfrenta a la cruda paradoja de convertirnos en extranjeros para acercarnos a nuestra propia memoria.