La historia suele escribirse desde el lente de los grandes acontecimientos: victorias, genocidios, trofeos, desplazamientos. Todo en la retórica de vencedores y malhechores; o, mejor dicho, de malqueridos y malqueridas. Esta narrativa única ocupa gran parte del espacio del presente, de ese prisma con el cual nos han enseñado a observar la realidad. Pero ¿qué ocurre cuando dejamos que sean los objetos quienes cuenten los fragmentos de la historia, sus márgenes y sus rastros invisibilizados? ¿Qué otras memorias aparecen cuando desplazamos la mirada hacia la materia?
Aquí observamos de manera sensible las historias del mundo a partir de la catalogación de objetos coloniales extraídos de territorios del sur; una colección de pines solidarios de las luchas tricontinentales de las décadas de 1960 y 1970; las fotografías de una joven trabajadora sindical argentina; las huellas sobre una máquina de escribir; o los restos arquitectónicos de la resistencia política de una ciudad brasileña donde la llegada de un negocio, símbolo del capitalismo estadounidense, terminó fortaleciendo el camino político de una futura gobernadora.
Las obras reunidas en este programa observan estas materias archivadas para devolverles el lugar de protagonistas. Los escombros, el celuloide, los documentos, la arquitectura y los monumentos revelan que toda decisión de diseño, conservación o preservación también sostiene un discurso de poder. Allí donde el colonialismo, el capitalismo o los proyectos nacionales buscaron consolidar relatos estables, estas películas encuentran fisuras para imaginar otras relaciones con los objetos, las ciudades y los archivos, para acercarse a historias íntimas de resistencia. Estas materias, archivos y edificaciones insumisas abren pequeñas ranuras por donde entra la luz y permiten esclarecer tanto los sistemas que las produjeron como las violencias que intentaron fijarlas con un único significado y en una única línea histórica, simplificando la complejidad de sus contextos originales.
Desde el ensayo, la experimentación formal, la reapropiación de archivos (y producción de anarchivos) y la observación paciente, estas obras desplazan nuestra atención hacia aquello que normalmente permanece en un segundo plano de la imagen. Nos recuerdan que las materialidades nunca son inmóviles ni pasivas: guardan memoria, producen afectos y conservan la capacidad de desobedecer los usos para los que fueron concebidas. ¿Cómo podemos mirar para querer mejor y, con más detalle, toda la complejidad de la Historia con mayúscula y las historias mínimas de quienes no fueron protagonistas, pero hacen mover el mundo?
Programadora: Laura Alhach
Integrantes del Semillero: Bryan Cuervo, Laura Valentina Muñoz y Florentino Vargas





