¿Cómo aprendemos a nacer, a crecer, a mirar el mundo, a amar y a despedirnos, a habitar nuestro propio cuerpo, a comprender nuestros límites y deseos, y a comunicarnos con los demás? En el presente, donde todo está aún en proceso de gestación y cada vez más omitimos los ritos de paso, queda la pregunta de la importancia de lo colectivo y la herencia, las posibilidades de nuevos ensayos y ceremonias íntimas para no dejar de sostenernos.
En este pluriverso, iniciamos con la infancia y el prisma contemporáneo de las pantallas desde el que hoy nos acercamos al mundo: videojuegos y mapas digitales se convierten en guías para aprender a navegar la vida, sin las restricciones imaginativas y los límites políticos del mundo adulto; e imágenes de archivo se transforman en poemas para comunicarse entre generaciones.
Después emprendemos un viaje atemporal a esos lugares a los que no se quiere volver, para afrontar los miedos que guarda la memoria y recuperar el poder propio para habitar al cuerpo. Siempre necesitamos volver al cuerpo, ¿pero cómo, si nos despojan de la posibilidad? Entonces nos trasladamos de nuevo a un universo digital, híbrido en sus formas y estéticas, delirante en todo lo posible y de baja fidelidad o comprensión; y luego nos enfrentamos a la incomodidad de la autosanación de fobias sobre el propio cuerpo. Finalmente, nos devolvemos al nacimiento a través de las memorias, con imágenes de un archivo familiar que revelan este acontecimiento natural como una experiencia profundamente política.
Es por todo este vórtice que es la vida que estas películas no buscan responder cómo atravesarla. Ensayan otras maneras de comenzar. Nos recuerdan que también es posible gestar ritos nuevos para escucharnos, para acercarnos a lxs demás y para imaginar formas de existencia que no repitan aquello que recibimos como única herencia.
Programadora: Laura Alhach
Integrantes del Semillero: Bryan Cuervo, Laura Valentina Muñoz y Florentino Vargas








