Programadora: Laura Alhach
Las flores viajan, no conocen fronteras.
Permanecen mientras se trazan nuevos mapas, se imponen Estados e imperios, se levantan y desaparecen.
Son testigos de los cuidados,
de la extracción,
de la colonización.[a]
También permanecen en las imágenes.
Como escribió la poeta palestina Noor Hindi:
«Los colonizadores escriben sobre flores […]
Algún día escribiré sobre las flores como si fueran nuestras».
Pregunto, ¿quién puede escribir sobre flores? ¿Quién puede nombrar la belleza? ¿Quién cuenta con el privilegio del tiempo para escribir sobre ellas? ¿Quién queda para nombrar, una y otra vez, la violencia que atraviesa su existencia?
La resistencia de las flores
esa respiración suave que insiste en permanecer
autóctonas,
errantes,
esquivas de cualquier destripación
de toda imposición externa sobre el paisaje de la tierra.
Las flores resisten como forma última de la semilla. Como memoria de la vida de la tierra.
Son resguardo.
Las flores son un puente para hablar del genocidio, de la ocupación, del despojo, y de las formas en que las violencias permanecen inscritas en los paisajes. Del genocidio colonial en Abya Yala y en lo que hoy es Colombia, de la dictadura franquista que se exilió en Argentina, de la desintegración y absolución de Yugoslavia, y del genocidio que continúa hoy devastando Gaza en territorio palestino.
Estas cuatro películas escriben con las flores, las graban y las observan, nos invitan a cambiar de perspectiva al ponerlas a ellas como protagonistas materiales y narrativas. A partir de la reutilización de archivos fílmicos, sus directores y directoras exploran las formas en que la naturaleza ha sido representada, apropiada y utilizada para sostener imaginarios coloniales —en muchos casos, donde el cine ha participado de manera estructural y material—. Las flores dejan entonces de ser un motivo de contemplación estética para convertirse en testigos de la violencia extractivista, las dictaduras, el exilio, el desplazamiento y las transformaciones de los territorios.
Testigos silenciosos. Testigos presentes.
Las flores aquí las invocamos con la fuerza de su poética visual que todes merecemos.
«Algún día escribire(mos) sobre las flores como si fueran nuestras»,
porque algún día escribir sobre flores no será un privilegio.
[a]DISEÑO WEB: favor mantener este formato indentado en este texto en la medida de lo posible





